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jueves, 20 de mayo de 2010

¡TODOS LLEGAREMOS A ANCIANOS!

Da la impresión, al tratar con los ancianos, de que nos encontramos frente a unos seres que han sido vencidos por el tiempo, cuando en realidad ellos son los "Vencedores del tiempo".

Hay que aprender a ser viejos. No se llega de golpe, pero definitivamente todos vamos a llegar.No hay que marginarlos, ni pensar que son seres ya inútiles, que molestan.

Ayudemos a educar a la gente a que los ancianos estén insertos en el lugar que les corresponde; dentro de la familia como lugar de amistad, cariño y amor. Hay que aprender a encontrar en la imágen de un anciano la figura de un buen consejero, del que lleva consigo toda una experiencia de vida.

Tengamos siempre presente que los ancianos tienen sentimientos y son mucho más sensibles que cuando tenían 40.

Un mensaje al hijo, Una invitaciòn a meditar, reflexionar y reconocer. No existe ser humano que pueda escapar de la vejèz. Hoy son nuestros padres; mañana seremos nosotros. Es ahora el momento para demostrar el gran amor y gratitud que debemos a esos padres que han envejecido y que tanto dieron por nosotros y son ellos los que ahora nos necesitan. A la madre y padre que se han convertido en nuestros niños... ¡Amémoslos hoy!. Compartamos más tiempo con ellos porque mañana, probablemente, ya no estèn presentes para darles todo lo que hubieramos querido.

"Jamás olvidemos que algún día llegaremos a su edad y también desearemos el mejor de los tratos". ¡NO LOS ABANDONEMOS!


viernes, 3 de octubre de 2008

¡COMO AMAR A NUESTROS VIEJITOS!

¿Como amar a los Adultos Mayores?

Déjalo hablar, porque hay en su pasado un tesoro lleno de verdad, de belleza y de bien.

Déjalo vencer, en las discusiones, porque tiene necesidad de sentirse seguro de sí mismo.

Déjalo ir a visitar a sus viejos amigos entre ellos se siente revivir.

Déjalo contar sus historias repetidas, porque se siente feliz cuando los escuchamos.

Déjalo vivir, entre las cosas que ha amado, porque sufre al sentir que le arrancamos pedazos de su vida.

Déjalo gritar cuando se ha equivocado, porque los ancianos, como los niños, tienen derecho a la comprensión.

Déjalo tomar un puesto en el automóvil de la familia cuando van de paseo, o de vacaciones, porque el año próximo tendrás remordimieno de conciencia si el abuelito ya no está más.

Déjalo envejecer con el mismo paciente amor con que dejes crecer a tus propios hijos, porque todo es parte de la naturaleza.

Déjalo rezar como el sabe o quiera, porque el adulto mayor descubre la sombra de Dios en el camino que le falta recorrer.

Déjalo morir entre brazos llenos de amor, comprensión y piedad, porque el amor de los hermanos sobre la tierra nos hace presentir mejor el torrente infinito de amor del Padre en el Cielo.
(Autor desconocido)